El mundo de las artes marciales es tan amplio, rico y variado que prácticamente se puede decir que existen tantos tipos de guardia como estilos marciales.
Algunas artes clásicas, como muchas escuelas de Kung-Fu o de Kárate, cuentan incluso con numerosas variantes de guardias propias.
En este breve artículo no pretendemos hacer una descripción exhaustiva de todas las variantes de guardias marciales, sino que vamos a centrarnos únicamente en las más comunes e interesantes que se utilizan dentro de los deportes de contacto (boxeo, Savate, Full-Contact, Kick Boxing y Thai Boxing). Empecemos por los conceptos más básicos. Por guardia entendemos la postura corporal defensiva/ofensiva que adopta un combatiente para mantener constante mente los puntos vulnerables de su cuerpo lo más protegidos posible, sin perder la capacidad de atacar.
Normalmente, las zonas más vulnerables del cuerpo humano son: las rodillas, los genitales (sobre todo en el caso del hombre), el estómago, el cuello y la cabeza. Las rodillas resultan muy difíciles de proteger, aunque cuanto más flexionadas estén más sólidas son; los genitales se protegen adoptando posiciones semilaterales, de manera que el mismo muslo cubra esta delicada zona; para el estómago la mejor protección son los codos y en lo que respecta a cuello y cabeza se pueden cubrir con antebrazos y manos.
Todo ser humano tiene el instinto de levantar o bajar los brazos o las piernas ante un ataque, lo que han hecho las artes marciales es controlar y optimizar ese instinto defensivo pautando ciertas posturas que llamamos guardias de combate. Puesto que las artes marciales pretenden enseñarnos no sólo a defendernos, sino también a contraatacar, las guardias marciales no son exclusivamente defensivas, sino que están diseñadas para facilitar también el ataque. Toda buena guardia ha de tener, por así decirlo, una vertiente defensiva que nos haga sentir seguros, y una vertiente ofensiva que nos haga estar cómodos y preparados para atacar.

Guardia Ortodoxa
El tipo de guardia más común hoy en día en los deportes de contacto es la guardia ortodoxa de boxeo inglés. Se trata de una guardia semifrontal, que presenta los dos puños levantados hacia el frente, los brazos semiflexionados para intentar, en la medida de lo posible, cubrir tanto el cuerpo con los codos como el rostro con los puños. Éstos deben situarse separados a una cuarta del hombro y rostro, por razones defensivas (para interceptar a tiempo los golpes dejando una distancia y tiempo de reacción y maniobra) y ofensivas (para ganar distancia y rapidez a la hora de lanzar los puños contra el rival).
Esta guardia es ideal para boxear, pues es la mejor manera de controlar la línea central del torso, por donde pueden entrar los puñetazos directos (considerados en boxeo los más peligrosos); además, al situar el cuerpo en posición casi frontal, es la guardia más cómoda para lanzar los puños. Su principal defecto consiste en que, debido a su frontalidad, no está pensada para el uso de patadas, por lo que sólo permite lanzar con cierta comodidad la patada frontal. Por otro lado, en su dimensión defensiva, se trata como hemos dicho de una guardia idónea para protegerse de los puñetazos directos, pero no se puede decir lo mismo en cuanto a los golpes circulares, pues no cubre demasiado los laterales de la anatomía, siendo pues menos efectiva contra ganchos y patadas circulares, puñetazos y patadas en giro o codazos.
Para remediar estos defectos de la guardia ortodoxa de boxeo, se han diseñado otras guardias mejor adaptadas a otras situaciones. Sin salirse del boxeo inglés, existe otro tipo de guardia ideal para protegerse contra cualquier tipo de golpe, ya sea directo o circular. Es la denominada guardia francesa, que consiste en colocar ambos brazos semiflexionados en horizontal, uno encima del otro, cruzando el cuerpo en paralelo al suelo. Grandes boxeadores como Mohammed Alí, pero sobre todo George Foreman, han destacado por utilizar de forma muy inteligente esta guardia.
Los brazos, pero sobre todo los codos, sirven para bloquear o desviar cualquier tipo de golpe, ya sea directo o circular, pues pueden cubrir de forma óptima y compacta cualquier zona. El único defecto de la guardia francesa es que es esencialmente defensiva, es decir, protege muy bien pero no resulta muy funcional para lanzar golpes, además de restar mucha visibilidad cuando protege el rostro.
Por eso, los boxeadores muy técnicos e inteligentes son capaces de combinar con fluidez ambos tipos de guardia, la ortodoxa y la francesa, según se encuentren en situaciones de ataque o defensa.
Los dos tipos de guardias comentadas hasta ahora son propias del boxeo inglés, por lo que no están adaptadas al uso de patadas en combate.
Cuando a finales de los setenta y principios de los ochenta florecieron deportes de contacto como el Full-Contact o el Kick Boxing, se necesitaban nuevos tipos de guardia, pues ni las del boxeo inglés ni las ( propias de artes marciales orientales eran muy funcionales para estos nuevos deportes .
Una primera variante propia del Full-Contact es la guardia lateral, perfeccionada sobre todo por uno de los más míticos combatientes de este deporte de contacto: Bill Wallace. No en vano conocido como “la pierna izquierda más rápida del mundo”, Wallace necesitaba una guardia que le facilitara al máximo el uso de sus excepcionales técnicas de piernas.

Guardia Lateral
Sencillamente giró el cuerpo hasta colocarlo casi en lateral con respecto al rival, privilegiando así el uso de las patadas circulares, laterales o del revés con la pierna adelantada, o con la atrasada tras girar todo el cuerpo, lo que aporta una gran potencia a las patadas.
Además de la virtud ofensiva en lo que respecta a las técnicas de pierna, la guardia lateral presenta muchas ventajas defensivas: tan sólo queda al alcance del adversario la mitad de nuestro cuerpo, disponiendo de nuestros dos brazos para protegerlo. El brazo delantero se mantiene bajado, flanqueando el cuerpo para cubrir el costado adelantado, mientras que el antebrazo trasero se levanta, pudiendo colocar el puño tanto delante como detrás del rostro, según se quiera neutralizar golpes directos o circulares respectivamente; el codo de este mismo brazo se pega al costado atrasado, para protegerse de posibles patadas u otros golpes circulares.

Pero la guardia lateral también presenta un defecto bastante importante: su excesiva lateralidad dificulta mucho el trabajo de puños, excepto para lanzar los poco potentes jabs de izquierda. Es, en definitiva, una guardia propia de los virtuosos de la pierna que basan en ésta su combate.
Dentro de esta guardia existe una pequeña variante, la guardia lateral “francesa” en la que se forma una especie de escudo con los brazos. En ésta los codos pasan a tener un papel preponderante dentro del sistema defensivo con las extremidades superiores.
Aquellos combatientes del ring que preferían realizar un trabajo más completo, que incluyera por igual tanto puños como piernas, aplicaron una variante de guardia que se encuentra a mitad camino entre la ortodoxa y la lateral, la guardia mixta o semilateral. Ésta equilibra un poco las comentadas virtudes y defectos de ambos tipos de guardias, pudiendo además aplicarse en ella la postura de brazos de la guardia francesa.

Guardia Mixta
A finales de los ochenta y principios de los noventa el boxeo tailandés o Thai Boxing comenzó a ser ampliamente conocido y practicado. Deporte de contacto ” hermano” del Kick Boxing, el Thai Boxing presenta sin embargo muchas características propias, entre ellas su peculiar guardia, también conocida como “guardi Mantis”, pues recuerda bastante a la postura que adoptan estos insectos. Los boxeadores tailandeses tienden a subir mucho los brazos, abriendo los antebrazos de manera que éstos quedan verticales y perpendiculares al suelo, con la palma de los guantes mirando hacia el frente y los codos apuntando hacia delante. En principio, esta guardia parece muy poco efectiva, tanto a nivel defensivo (es tan alta que deja el cuerpo muy desprotegido, y tan abierta que deja despejada la línea central quedando el rostro descubierto), como a nivel ofensivo (la postura de los brazos no resulta muy cómoda para lanzar puñetazos).

Guardia Thai o Mantis
Pero todo tiene una explicación: en Thai-Boxing los golpes más peligrosos y contundentes son los circulares: codazos, puñetazos en giro, pero sobre todo la temible patada circular de Thai. Éstos son golpes determinantes, es decir, que si impactan directamente en la cabeza el KO es más que seguro.
La guardia de Thai está pues especialmente diseñada para proteger los laterales de la cabeza, por eso se levantan y se apartan tanto los brazos. Se trata pues en esencia de una guardia defensiva, muy poco funcional en lo que respecta al ataque, pero imprescindible para sobrevivir en un ring frente a un thai boxer.
Resumen: Lo más recomendable es que cada practicante adapte las diferentes variantes de guardia a sus características, aptitudes y necesidades propias, y que vaya combinando estos diferentes tipos de guardias según las circunstancias del combate. Y que, mediante la experiencia en combate, vaya personalizando sus guardias, algo que por otro lado resulta casi inevitable, pues cada uno posee su propia guardia. Por supuesto estando dentro de los “parámetros” técnicos del sistema que practica.
Aunque la guardia, en todo momento, va a depender de los atributos que se posea. Si se es muy bueno con el puño se buscara una postura que facilite el trabajo con las extremidades superiores o por el contrario si se tiene facilidad con la pierna, la posición de combate tenderá a facilitar el trabajo con las extremidades inferiores.
Por ello, cuando se lleva mucho tiempo en el mundo de las artes marciales, combatiendo con cierta frecuencia, llega un momento en que basta con observar la postura y guardia del rival para hacerse una idea muy aproximada de sus atributos y sus defectos, de su forma de combatir y de sus características marciales. También es posible que de vez en cuando encuentre a alguien que sea “carne de cañón”, con guardias ridículas o poco funcionales, por esos no se preocupe, sólo reciben. Suelen ser los “teóricos” de las artes marciales, los que saben todo, pero no tienen “casi” nada de práctica.
Por último, un consejo: la guardia lo delata todo, empiecen a observar a sus adversarios…
Pedro Conde